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Mecánico buscavidas

Bernardino Arellano Guerra se tituló de técnico superior en Mecánica en la ahora llamada Academia Técnica Naval. Vistió el uniforme de marino hasta el 2000, cuando pasó al área civil. Necesitaba seguir trabajando tras jubilarse, pues tenía dos hijos de once años, quienes después estudiaron Medicina. Y además era joven, apenas tenía 42 años y quería seguir haciendo cosas. En octubre de 2005 llegó a Tecnoeléctrica Valparaíso Ltda. a hacer un reemplazo por un mes y finalmente fue contratado en 2008. Se dedicó particularmente a reparar bombas y con el tiempo se volvió imprescindible en sus tareas, pero en 2026 debió retirarse definitivamente por una molestia física. Cumplió casi medio siglo trabajando con los «fierros» (motores). «Siempre me gustó la mecánica, de hecho, empecé por la mecánica automotriz», explica. «A ella le debo haber educado a mis hijos, trabajando en Tecnoeléctrica. En la Marina el trabajo era más absorbente, pero acá a veces también se laboraba en turnos de noche». Bernardino, a pesar de estar retirado, de vez en cuando visita la empresa para saludar a sus amigos y recordar otros tiempo.